Colombian coffee is an indisputable quality reference in international markets, but behind each exported sac there is a structural vulnerability that threatens the foundations of the sector: our high dependence on foreign inputs. In a global scenario marked by geopolitical crises, logistical disruptions and increasingly stringent environmental demands, the competitiveness of our agro-industry is on the test. To protect Colombia and to ensure the future of the situation in the face of these external shocks requires rethinking our productive base. It is here that the transition to green fertilizers emerges not only as an ecological imperative, but as a strategic tool to arouse profitability, recover agricultural sovereignty and consolidate the leadership of our exports.
The economic viability of the Colombian situation is closely linked to the international market for agricultural inputs. Historically, Colombia and Latin America have a structural deficit in the production of chemical synthesis fertilizers, according to the H initiative2-dimple, about 80% of the nitrogenated fertilizers it consumes, up to 90% for Colombia, are imported. National customs record that the vast majority of these volumes come from regions outside Latin America, concentrating on suppliers located in Eastern Europe, North America and Asia. This high dependence on trans-continental markets creates constant pressure on the trade balance of the agro-industrial sector and exposes production and export agencies to high vulnerability to exchange rate volatility.
According to H2-dimple, Latin America currently accounts for only 6.4% of the total ammonia production (NH3), in addition to having a small portion of urea plants, none of which is found in Colombia. In 2022, structural dependence on imported agroinputs generated a deep trade deficit in Colombia, exacerbated by the historical peak in international contributions that raised the value of these imports to the record figure of1.193,3millions of dollars, dramatically increasing foreign exchange outflows.
Financial risk
The dependence on external suppliers conditions production costs to global geopolitical and logistical conditions. In recent years, the market has shown how international tensions and disruptions in maritime supply chains cause severe supply shocks.
A tangible example of this macroeconomic vulnerability materialized in 2022, when the escalation of the geopolitical conflict between Russia and Ukraine triggered an unprecedented supply shock in the agroinputs market. As Eastern Europe is one of the main global export cores of natural gas and synthesized fertilizers, the disruption of its logistics chains and the consequent trade restrictions caused a severe contraction in global supply. Between Russia and Belarus they provided almost 20% of the fertilizers made from nitrogen, phosphorus and potassium. In addition,Russiait supplied 16% of the world urea. On the other hand, China, which exported about 12% of the fertilizers, closed its sales abroad as a measure to ensure its internal supply. This situation resulted in an exponential and sudden increase in international contributions of urea and other nitrogenated compounds.
Para el sector agropecuario, esta dependencia de mercados transcontinentales inmersos en alta volatilidad geopolítica derivó en un encarecimiento inmediato de los costos de producción. Estas restricciones en la disponibilidad de urea y fosfatos se traducen en incrementos exponenciales en los precios internos de los fertilizantes, impactando directamente el costo por carga de café producida. Desde una perspectiva financiera, la incapacidad de controlar el costo de estos insumos primarios reduce los márgenes operativos del productor y transfiere presiones inflacionarias a toda la cadena de comercialización exportadora. Esto es evidencia de la necesidad estructural de diversificar las fuentes de suministro y explorar alternativas de fertilización locales para proteger el margen financiero del productor.
Impacto Ambiental
Más allá del riesgo financiero, la producción y el uso prolongado de fertilizantes tradicionales (basados en nitrógeno sintético) genera externalidades ambientales que hoy son objeto de auditoría en los mercados internacionales. La producción de la urea comercial requiere dos insumos fundamentales: nitrógeno, capturado directamente de la atmósfera, e hidrógeno, extraído de combustibles fósiles como el gas natural. La fusión química de ambos elementos da como resultado el amoníaco (NH3), el compuesto primario que posteriormente se transforma en urea.
El uso intensivo de estos químicos contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero. La producción global de amoniaco genera el 1% de las emisiones mundiales de CO2. En contraste, los fertilizantes verdes reducen drásticamente la huella de carbono del cultivo.
La Alternativa
La innovación estructural de los fertilizantes verdes radica en la modificación de la fuente de hidrógeno; en lugar de depender del gas natural, este modelo extrae el hidrógeno de moléculas de agua mediante procesos de electrólisis impulsados por energías renovables (eólica y solar). Esta transición tecnológica permite sintetizar el mismo amoníaco y la misma urea requerida por los cultivos, pero eliminando la dependencia de hidrocarburos importados y suprimiendo la huella de carbono asociada a su fabricación.
Esta transición agronómica resulta fundamental para alinear la oferta exportable colombiana con los nuevos estándares de sostenibilidad exigidos por bloques como la Unión Europea.
Para mitigar esta vulnerabilidad macroeconómica y ambiental, el país ha comenzado a estructurar iniciativas orientadas a la producción local de fertilizantes de nueva generación. A nivel industrial, destacan los proyectos exploratorios del sector energético colombiano para la producción de amoníaco verde a partir de hidrógeno renovable, lo que permitiría sintetizar fertilizantes nitrogenados sin depender de combustibles fósiles importados. La startup antioqueña Hevolución está desarrollando un proyecto pionero en Latinoamérica que busca producir fertilizantes verdes a partir de hidrógeno renovable. Por otro lado, la iniciativaCafé Bajo en CarbonodeYara Colombialogra reducir hasta el 60% la huella de carbono del café gracias al uso de fertilizantes elaborados con energías renovables.
La transición hacia esquemas de fertilización sostenibles y la mitigación de los riesgos asociados a la importación de insumos son factores determinantes para proteger la rentabilidad del sector en la próxima década. Abordar la dependencia de los fertilizantes químicos y estructurar cadenas de suministro resilientes y adaptadas a las normativas ambientales globales serán temas centrales de discusión durante la96th Coffee Summit, que se realizará los días5 y 6 de noviembre de 2026 en Cartagena, Colombia. Este escenario institucional brindará a los actores de la cadena exportadora las herramientas de análisis necesarias para anticipar los choques del mercado internacional y consolidar modelos de producción que garanticen la competitividad a largo plazo.